
Amigo y curioso lector, no te pido que encubras mis faltas, que bien sé que por mucho que te lo ruegue no lo has de hacer…así comienza la dedicatoria a los lectores del primer poema cubano, Espejo de Paciencia escrito por Silvestre de Balboa.
Poema que narra los avatares del pirata francés Gilberto Girón, el cual secuestró al obispo de la isla, Juan de las Cabezas Altamirano allá por el año 1604 en el puerto de Manzanillo. Historias antiguas de piratas que hoy me vienen a la mente cuando leo que la armada india le ha dado caza a naves piratas somalíes. Naves secuestradas por rescate, persecución en mar abierto, cañonazos y abordajes desde… helicópteros.
En fin que la cosa ya se ha puesto tan mala en el área que los noruegos, que hace muchos años azotaron los mares del norte como piratas-vikingos y que hoy se encuentran en el otro extremo de la “marea”, han decidido mandar a sus tanqueros en una vuelta alrededor del cabo de Buena Esperanza para evitar los riesgos de los piratas.
Y aunque siempre me intrigó el título de esta obra literaria cubana y nunca pude descifrar completamente su significado, algo si he logrado entender después de tantos años; Si de paciencia se trata a los cubanos nos dieron “pa’ comer y pa’ llevar” y hemos aguantado con paciencia y sin espejo al Secuestrador en Jefe y a todos sus pedidos de rescate por ya demasiados años.
Solo me queda desear que la historia de todos estos piratas modernos termine como terminó la del corsario Gilberto Girón, como ironía del destino, a manos del esclavo Salvador Golomon y de los vecinos de la villa de San Salvador de Bayamo…los mismos que tiempos atrás “corriamos al combate”…pero que hoy estamos reumáticos y cojos…y ahí nos vemos en la próxima caricatura!